Medicina regenerativa

MEDICINA REGENERATIVA MUSCULOESQUELETICA- UNIDAD DEL DOLOR

Seamos deportistas o no podemos sufrir lesiones al hacer ejercicio, problemas que pueden condicionar nuestra forma física y que pueden impedir, incluso, que podamos seguir disfrutando de las actividades que nos gustan. Afortunadamente, cada vez la medicina avanza más. Como nos explica el Dr Pablo Iglesias, Médico Anestesista especialista de la Unidad del Dolor del Hospital Clinico. “la medicina regenerativa músculoesquelética (ortobiología) tiene aplicación en lesiones agudas, en las que se intenta la mejor recuperación en el menor tiempo posible, y en procesos degenerativos crónicos, como la artrosis, en los que los daños no pueden ser resueltos completamente por los mecanismos normales de curación del cuerpo”,

Por tanto, de estos tratamientos que utilizan la propia célula como ‘medicamento’, pueden beneficiarse tanto deportistas, que necesitan recuperarse de sus lesiones de forma precoz para volver a su actividad, como pacientes con problemas crónicos que presenten fracturas difíciles de consolidar, artrosis o lesiones degenerativas ligamentosas o tendinosas. Sobre todo es útil en estos pacientes, en los que lo importante no es conseguir aumentar el rendimiento y “ganar” la competición, sino poder “seguir jugando”.

“Se aplica en personas con problemas muy frecuentes como la artrosis de rodilla o cadera o la tendinitis en hombros y codos. Estas patologías afectan a la calidad de vida del paciente, ya que producen dolor incluso en reposo. Lo que se busca con las técnicas de la medicina regenerativa es evitar las cirugías agresivas como las prótesis o retrasar la necesidad de grandes cirugías como las prótesis durante años. Además, se logra disminuir la necesidad de tomar medicinas para el dolor y la inflamación que tienen efectos perjudiciales para la salud”, indica el Dr. Pablo iglesias

¿En qué consisten los tratamientos ortobiológicos?

La ortobiología es la parte de la medicina regenerativa aplicada a la traumatología, que se ocupa de la curación de los tejidos músculoesqueléticos, estimulando los mecanismos naturales de curación del cuerpo.

“Para estimular el potencial regenerativo de los tejidos se emplean técnicas tanto de la medicina como de la cirugía”, indica el Dr. Iglesias, que nos detalla las más habituales:

  • Factores de crecimiento y citoquinas: son proteínas que se obtienen de la sangre del paciente y facilitan el trabajo de las células para generar tejido sano y controlar la inflamación.
  • Células mesenquimales (también llamadas “células madre”): se obtienen estas células desde el hueso, grasa o sangre del propio paciente, o del cordón umbilical. Son capaces de reproducirse y diferenciarse en células de diferentes tejidos: hueso, cartílago o tendón y, sobre todo, de activar a otras células reparadoras que permanecen “dormidas” cuando el tejido se ha dañado y hay que repararlo.
  • Biomateriales: se usan moléculas como el hialuronato o el colágeno. Estas se modifican para formar mallas o geles que sirven como “andamios” en los que crecen las células reparadoras. Además, promueven la multiplicación de las células regeneradoras, que a su vez secretan factores de crecimiento.
  • Terapias genéticas: se modifica el material genético de las células para “programarlas” y que funcionen como necesitamos.

En la mayoría de las ocasiones, estos tratamientos solo requieren una extracción de sangre y una inyección en la parte dañada.

Generalmente, se aplica una combinación de los distintos tipos de terapia regenerativa junto con otros tratamientos de transducción mecánica o electromagnética y tratamientos de fisioterapia para lograr precisamente un tratamiento personalizado y así obtener el máximo beneficio para el paciente de forma personalizada.

Después de la intervención, es importante seguir las recomendaciones personalizadas que dé el Doctor en cuanto actividad física y medicación (probablemente, recomendará no tomar antiinflamatorios para no interferir con la curación). Por supuesto, hay que evitar tóxicos como el tabaco y hay que seguir las pautas de nutrición que nos dé nuestro médico para facilitar la mejora.

La curación tarda un tiempo diferente para cada tejido: los huesos y los músculos curan en unas semanas, pero, tanto para el cartílago como para los tendones, estaremos hablando de meses. De todos modos, salvo que seamos atletas profesionales, lo relevante es que nos curemos bien y la recuperación sea completa, no que sea rápida.

Las pautas de reincorporación a actividades de trabajo o deporte deben hacerse de forma personalizada para cada paciente; la única norma general que hay que seguir es el sentido común aplicado al conocimiento científico.

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